domingo, 28 de diciembre de 2025

¿sólo escribo una vez este 2025?

 Ah, 2025.

Este año no llegó haciendo ruido. Más bien se fue acomodando de a poco, como cuando una se sienta en una pieza conocida y recién ahí se da cuenta de todo lo que cambió.

Partí el año con la sensación de estar en una etapa extraña: ya no era estudiante, pero tampoco me sentía completamente instalada en la vida adulta. El trabajo en salud me fue exigiendo más de lo que pensaba. Turnos largos, cansancio acumulado, pacientes que te remecen incluso cuando llegas a la casa. Aprendí a escribir mejor, a observar con más atención, a confiar un poco más en mi criterio profesional, aunque muchas veces me sentía insegura. Hubo días en que sentí que no me daba el cuerpo ni la cabeza, pero igual seguí.

En paralelo, seguí sanando cosas que no se ven. Una historia emocional que me marcó más de lo que me habría gustado siguió apareciendo en distintos momentos del año. No como drama constante, sino como una especie de eco. Hubo reencuentros, conversaciones pendientes, decepciones silenciosas y, sobre todo, una conclusión importante: no todo vínculo que vuelve merece quedarse. Creo que este año entendí, de verdad, que elegir la calma no es aburrido, es amor propio.

También estuvo la amistad, con sus luces y sombras. Viajes planificados, risas, conciertos, cumpleaños, pero también cansancio de ser siempre la que organiza, la que sostiene, la que pone primero. Me vi a mí misma empezando a poner límites, aunque me diera culpa. Entendí que querer no significa hacerse cargo de todo.

Mi cumpleaños llegó en un momento tranquilo, y eso ya fue distinto a otros años. No hubo caos, ni dramas grandes. Solo la sensación de estar donde tenía que estar, incluso si todavía no tengo todo resuelto.

En algún punto del año empecé a pensar más en el futuro de manera práctica: el dinero, los proyectos, la idea de emprender, de moverme con lo que tengo y no con lo que me falta. Dejé de idealizar tanto y empecé a observar más. Eso, para mí, ya es un cambio enorme.

Si tuviera que resumir este año, diría que fue menos intenso hacia afuera y mucho más profundo hacia adentro. No fue perfecto, pero fue honesto. Me equivoqué, me cansé, me cuestioné, pero también crecí. Y aunque todavía me falten certezas, hoy me siento un poco más cerca de mí.

¿sólo escribo una vez este 2025?

 Ah, 2025. Este año no llegó haciendo ruido. Más bien se fue acomodando de a poco, como cuando una se sienta en una pieza conocida y recién ...