Pensar que eres todo para mí mientras tú, en algún lejano lugar, como en otro planeta, te alimentas, te vistes, sueñas, haces el amor y mientras en esta habitación todo te evoca, todo te invoca y no respiro ni una sola vez sin que tu rostro suba y baje por mi interior, como si fueras un órgano de mi cuerpo, una función vivificante sin la cual no
es posible vivir. Cómo no arrastrarme por las pequeñas calles tristes, sucias, agrias, llevándome una brutal melancolía, un anhelo jadeante, un ardor sin límites.
Eres culpable de haber hecho de ti un vaso de agua inalcanzable para una sedienta que apenas te conocía. Llegas, me hablas, me sonríes, me fascinas: cómo no comprender que tu rostro bastaba para enloquecer a la pequeña huérfana que fui —que soy, que seré— por tu culpa. Me hablas y te vas. Me hablas y te quedas en mí.
lunes, 22 de febrero de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
Siempre he pensado que los que dicen «te quiero mucho», en realidad te quieren poco, o tal vez añaden el «mucho», que en este caso significa «poco», por timidez o por miedo a la contundencia de «te quiero», que es la única manera verdadera de decir «te quiero». El «mucho» hace que el «te quiero» se convierta en algo apto para todos los públicos, cuando, en realidad, casi nunca lo es.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
¿sólo escribo una vez este 2025?
Ah, 2025. Este año no llegó haciendo ruido. Más bien se fue acomodando de a poco, como cuando una se sienta en una pieza conocida y recién ...
-
Olvido escribir aquí. Olvido estudiar. Olvido las cosas buenas que hacían mis abuelos por mí. Actualmente paso por un momento crítico de m...
-
Pensar que eres todo para mí mientras tú, en algún lejano lugar, como en otro planeta, te alimentas, te vistes, sueñas, haces el amor y mien...
-
Siento unas ganas horribles de llorar a cada minuto del día. Ya todo me parece aburrido, incluso estar con mis amigas. Más aún mis notas han...